Visita Sevilla en un día

 

Llena de vida y sol, sus estrechas calles y sus edificios bajos respiran historia. Tal y como esperábamos, cada tres portales encontramos la terraza de un bar. Nos sorprendió la gran cantidad de zonas verdes, los árboles con enormes raíces que salen de la tierra y las palmeras que terminan cerca del cielo. Al final del callejón menos esperado se abre una plaza o parque monumental. Deliciosa gastronomía, encantadores paseos, buenas vistas, gente agradable y una gran sonrisa que ni los casi 40ºC de octubre ni el potente sol pudieron hacer temblar en nuestra visita a Sevilla.

La capital andaluza bien merece unas largas vacaciones, pero para los que como nosotros estáis de paso, os dejamos un plan de visita a la ciudad en un solo día completo. Pensamos que salió redondo, ya que vimos todo lo que queríamos y a un buen ritmo, sin prisas.

– Sobre las 9h de la mañana:

Partiendo del centro histórico de Sevilla y habiendo desayunado ya, nos dirigimos hacia el Palacio de Dueñas. Después seguimos hacia la Iglesia de San Lorenzo. No nos gustó especialmente, pero tanto el paseo como el entorno alrededor de la misma mereció la pena. La siguiente parada la hicimos en el Espacio Metropol Parasol, un monumento formado por una estructura de madera y hormigón que se sitúa en la Plaza de la Encarnación.

Espacio Metropol Parasol.

Espacio Metropol Parasol.

– Sobre las 11h de la mañana:

Antes de nada queremos decir que los lunes a las 16h, tanto la Catedral de Sevilla (Giralda incluida) como el Real Alcázar, tienen entrada gratuita. El precio para cualquier otro día u hora es de 9 euros para cada monumento por persona.

Vistas desde la Giralda.

Vistas desde la Giralda.

A esta hora entramos a la Catedral, para la que habíamos comprado las entradas el día de antes. El tiempo de la visita depende del interés de cada uno, pero en nuestro caso no superó las dos horas. Lo mejor sin duda es la subida a la Giralda y las vistas de la ciudad que se disfrutan desde arriba.

 

La Giralda desde dentro y por fuera.

La Giralda desde dentro y por fuera.

 

La misma entrada incluye la visita a la Iglesia del Salvador, así que antes de comer se puede pasar por allí, ya que se encuentra a pocos minutos a pie.

Al salir hicimos lo que tocaba: una buena ruta de tapas por las terrazas del centro.

– Sobre las 16h:

Visita al Real Alcázar de Sevilla, donde el tiempo pasa volando observando los mosaicos interiores, los patios y los inmensos y cuidados jardines. Un espacio amplio y tranquilo que muestra el paso de las diferentes culturas y épocas por la ciudad.

Jardines del Real Alcázar.

Jardines del Real Alcázar.

A la salida del Alcázar, a la derecha, se accede a la Calle Agua. Este estrecho callejón de piedra nos lleva a los Jardines de Murillo, por los que seguimos hasta topar con la Real Fábrica de Tabacos, un edificio considerado Bien de Interés Cultural que hoy alberga parte de la Universidad de Sevilla.

No mucho después llegamos a la espectacular Plaza de España. Emplazada en el Parque de María Luisa, ofrece mucho que ver y un enorme espacio libre para pasear.

Plaza de España.

Plaza de España.

– Sobre las 20h:

Cruzamos el Guadalquivir por el puente de San Telmo para recorrer la Calle Betis, paralela al río, hasta llegar al puente de Isabel II y perdernos por el barrio de Triana para disfrutar de sus numerosos bares de tapas y su ferviente vida nocturna.

Al volver, cruzamos el puente de Triana (Isabel II) contemplando las luces de la ciudad desde otra perspectiva y paseamos por las estrechas calles del centro histórico de nuevo.

¡Tenemos muchas ganas de volver a verte pronto, Sevilla!

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