Viajar para conocer la realidad: Irán



  • Nos vamos de viaje a Irán.
  • ¿Quéeee? ¿Por quéeee? ¿No sabéis que es peligroso? ¿Estáis locos? Con lo grande que es el mundo…

mezquita irán

“Irán y no volverán”, decían.

A nosotros más que miedo Irán nos producía fascinación, una especie de cosquilleo en el estómago traducido en unas ganas inmensas de conocer más. Aún así, llegamos a Teherán con alguna que otra preocupación. No sabíamos bien cómo interactuar entre nosotros ni con los demás, si la ropa que llevábamos era correcta, cómo nos tratarían en inmigración al llegar sin visado de entrada y otras muchas dudas más que ya resolvimos en la entrada de las respuestas a las preguntas que nos hicisteis previas a nuestro paso por Irán.

El caso es que los días en Irán fueron una sorpresa tras otra, un puñetazo tras otro al saco donde guardamos los prejuicios. Nos topamos de frente con una realidad insospechada y ahora sentimos una especie de obligación de contarla. No nos gustan las trabas a la libertad, en ningún lugar, y en Irán la represión por parte del gobierno es bastante fuerte, pero injustos son también los intereses políticos generadores de la imagen demonizada de todo un pueblo sin voz que en su mayoría solo quiere vivir en paz.

Sin entrar en temas más profundos, hemos querido hacer esta corta pero significativa lista de algunos de los preconceptos que más hemos escuchado (o creído nosotros mismos) sobre Irán y su gente, y que durante nuestro viaje se desvanecieron.

Es un país totalmente desértico

La extensión de los desiertos persas es realmente grande, pero es que Irán es un país enorme en el que no solo hay algo más que aridez, si no que hay áreas montañosas con altas precipitaciones e incluso bosques tropicales. Llegamos a Teherán a finales de junio rondando los 40 grados y, desde la ventana del piso de nuestro amigo Shahab, a una distancia relativamente cercana, aún se podía ver algo que no esperábamos: considerables trozos de nieve y hielo en la cima de las montañas.

Es un país en vías de desarrollo

Aunque nos lo han comentado bastantes veces nosotros nunca pensamos que fuera así, pero igualmente quedamos sorprendidos con el nivel de modernización que encontramos. Además de la arquitectura, los centros comerciales y muchas de sus infraestructuras, cuentan con buenas universidades y un sistema social estructurado, con unas ciudades seguras y aparentemente sin pobreza.

Son árabes

Olvídalo. Parece que cada vez que decimos que son persas nos viene a la mente un “Claro!” inmediato, pero muchas veces se les confunde. No son árabes, no hablan árabe, no tienen costumbres árabes e históricamente no ha habido buena relación entre ambos.

Con nuestros amigos de Teherán.

Todos son musulmanes

¡Error! Aunque estemos ante una república islámica de forma oficial, en Irán viven personas de todas las confesiones. Ante la ley todos son musulmanes, pero por suerte las verdaderas ideas de cada uno aún no se pueden controlar. En nuestro viaje estuvimos conviviendo con musulmanes, con cristianos y con ateos. Sobre todo entre la gente joven, la tendencia se dirige hacia el rechazo a las creencias religiosas.

Las mujeres no tienen ni voz ni voto

Este es un tema delicado y no es nuestra intención entrar en debates profundos sobre la libertad de las mujeres. No pretendemos decir que las mujeres en Irán son libres porque no lo son (empezando por el código de vestimenta que, aunque también afecta a los hombres, sufren uno mucho más restrictivo). Lo único que nos gustaría puntualizar es que existe una diferencia entre lo que nos cuentan y lo que pasa en realidad. Muchos nos transmiten que piensan que como mujer, en Irán no eres más que un complemento del hombre sin potestad para opinar ni tomar cualquier tipo de decisión y sin posibilidades de desarrollar una vida sin depender de un hombre. A pesar de (y sin olvidar) las desigualdades, en Irán las mujeres pueden estudiar, conducir, moverse por su cuenta, hablar con quien quieran y opinar. Como en todos los lugares hay personas más y menos conservadoras, con la diferencia de que en Irán las desigualdades por mandatos religiosos están respaldadas por el gobierno y toda libertad que rebase los límites de sus leyes sagradas penada.

Hay guerra y conflictos en cada esquina

Independientemente de los conflictos políticos que pueda haber, hasta donde nosotros vimos Irán es un país muy tranquilo donde la vida se desarrolla con total normalidad. Además, insistimos en lo seguro que nos pareció en cada lugar y a cualquier hora. Incluso con la gran barrera lingüística que nos encontramos en muchos casos, nunca nos sentimos en peligro.

No les gusta occidente

A veces nos hacen creer que en esta parte del mundo nos odian. Como si el hecho de que vivimos de una forma distinta nos hiciera enemigos. Es cierto que en el sistema propagandístico gubernamental entra el desprecio a algunos aspectos de nuestra manera de hacer (aunque se centra básicamente en Estados Unidos), pero la realidad en la calle es otra y hasta para los estadounidenses hay buenas palabras. Muy lejos de lo que nos quieren hacer creer, en Irán nos topamos con un interés enorme por nuestra cultura, más que en ningún otro lugar.

No respetan otras formas de pensar

No solo fueron respetuosos con nuestra cultura, creencias religiosas o no y forma de ver la vida en general, si no que muchas personas escondidas detrás de un hiyab o aquellos a los que les colgamos una etiqueta negativa por haber nacido en la República Islámica de Irán, con todo lo que eso supone, nos enseñaron que no son tan diferentes a nosotros y que sus ideas están bastante cerca de las nuestras. Muchas veces la diferencia es tan aleatoria e incontrolable como el lugar en el que uno, sin haberlo elegido, nace.

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