Soñar con Filipinas

Desde hace mucho tiempo, cuando pienso en las islas Filipinas se me llena la imaginación de frondosas palmeras, animales exóticos nadando en aguas turquesas, frutas jugosas y dulces y gente simpática.

Durante el vuelo no pude dormir. Nos habíamos levantado a las 5am en el centro de Kuala Lumpur con el ruido del ventilador que no ayudaba demasiado contra el calor húmedo de nuestra habitación interior. La terminal 2 del aeropuerto es amplia y cómoda, con muchos restaurantes. Elegimos uno de sandwiches porque de momento no somos capaces de desayunar arroz con salsas y verduras salteadas. Vomité mi sandwich vegetal, cosa que fue horrible en aquel momento pero que nos ha dado para muchas risas después. Ya sentados en el avión, yo tenía hambre y dolor de barriga a la vez. No pude dormir ni tampoco, como muchas veces hago, pensar aún más fuerte en lo que me imagino que es el lugar que estoy a punto de pisar para compararlo luego con la realidad. Al final el vuelo no fue tan dramático como pueda parecer (y eso que no he contado lo de la niña que gritaba desesperada), pero pensé por primera vez en Filipinas cuando soplé la tinta del sello al pasar el mostrador de inmigración y comprobé la fecha de caducidad de nuestra estancia en el país.

Un breve sentimiento de satisfacción por haber llegado por fin a un lugar tan deseado y la consecuente sonrisa, no dio tiempo a más. Al salir del aeropuerto una marabunta de personas se nos echó encima para averiguar hacia dónde íbamos y ofrecernos transporte. Nos mirábamos sin saber reaccionar y dijimos, como siempre hacemos en estos casos, que necesitábamos unos minutos para pensar e ir al baño. Pero no hubo manera: aunque algunos se rendían e iban a buscar otros posibles clientes y cada vez quedaban menos, fuimos acompañados hasta la puerta del baño y esperados a la salida. Eso sí, todo con una sonrisa enorme. A la vez que nos convencían de que su opción era la mejor, nos daban los mejores consejos para disfrutar de su tierra, nos informaban de los festivales y todo lo que podríamos hacer en los siguientes días y se interesaban por nuestras nacionalidades, por saber si estábamos bien, por nuestro estado civil y hasta por nuestras narices, que les parecen enormes y preciosas.

Boracay Filipinas

Escuchamos las primeras palabras en español, conversamos con el conductor, cruzamos una ciudad con un tráfico agotador en la que a nadie le importaba esperar, dimos botes sobre los asientos al pasar por los hoyos de la carretera y a través de la ventana algunos claros de selva nos dejaban ver las playas que habían estado tanto en nuestra mente.

No habíamos podido pensar en Filipinas últimamente, pero Filipinas lo tenía todo preparado.

(Visited 89 times, 1 visits today)
A compartir

2 comentarios en el artículo "Soñar con Filipinas"

Avísame de
1000
Ordenar por:   más nuevos | más viejos | más votados
wpDiscuz