Ruta por el Valle del Mosela, Alemania

El valle del río Mosela, que se extiende también por Francia y Luxemburgo, convierte una parte del suroeste alemán en un destino único. El cauce del río se retuerce ante los pueblos que dominan sus orillas, bajo la vigilancia de los castillos medievales, con el abrigo de frondosos bosques y regando los viñedos más inclinados de Europa.

Será por las apacibles aguas del río que parece no tener prisa, por los colores que pintan las laderas o por las estrechas calles de los pueblos, pero la tranquilidad invade la vida ribereña desde el principio al fin de la ruta. Este es el carácter que ha forjado a los locales, gente simpática y sonriente y con una atención al cliente capaz de conseguir que quieras volver al mismo lugar una y otra vez.

No hay una sola ruta posible. Hay quienes enfocan su recorrido a la cata de vinos, quienes se centran en los castillos, en los pueblos antiguos o en la naturaleza. Pero sin duda el elemento común a cualquier ruta por esta zona es el serpenteante camino del río Mosela. Por ello hemos elaborado esta selección de los mejores lugares que visitar en el Valle del Mosela desde Trier (Tréveris) hasta Koblenz (Coblenza), incluyendo todo tipo de atracciones. Al final encontrarás información práctica para preparar tu viaje.

 

Trier (Tréveris)

Esta ciudad milenaria donde nació Karl Marx, conocida como “la segunda Roma”, conserva una gran cantidad de monumentos, algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad. Al llegar a Trier es muy fácil seguir la ruta turística marcada en las calles o acudir al centro de información, por lo que no vamos a extendernos tanto en comentar cada uno de los puntos de interés (que son muchos) de la ciudad. Por si queréis organizar la visita antes de llegar, aquí os dejamos la página de turismo de la ciudad.

Marktplatz en Trier.

Marktplatz en Trier.

Solo queremos destacar cuánto nos gustó la Plaza del Mercado de la ciudad, con una arquitectura preciosa y un amplio espacio en el que, al menos durante nuestra visita, había puestos de vino local y al mediodía la gente se juntaba en la plaza para catar vinos y disfrutar del domingo.

 

Bernkastel-Kues

Para nosotros, este es uno de los pueblos más bonitos de la ruta. Parece una maqueta. Siguiendo el estilo de toda la ruta, sus casas son entramadas, sus calles estrechas, decoradas con mimo, empedradas e inclinadas y está presidido por un castillo en ruinas. Pero Bernkastel-Kues nos pareció aún más bello que la mayoría.

Bernkastel-Kues

Bernkastel-Kues.

Bernkastel-Kues

Detalle plaza en Bernkastel-Kues.

 

Castillo Landshut 

 

Castillo Landshut.

Castillo Landshut.

Este castillo de piedra no es tan llamativo como otros de la zona, que ya desde la carretera impresionan. Aún así, merece mucho la pena subir con el coche y dar un paseo hasta él para contemplar las vistas al pueblo, los viñedos y el río.

Vistas desde Landshut.

Vistas desde Landshut.

 

Geierlay

Este es el puente colgante más largo de Alemania. Se erige sobre un valle repleto de bosque y, a pesar de estar sujeto por una vasta estructura de acero, se tambalea bastante. Además de la adrenalina y el posible vértigo, las vistas desde el puente Geierlay son una pasada.

Puente Geierlay.

Puente Geierlay.

La entrada es gratuita y hay que caminar unos 20 minutos para llegar a él. Hay un camino un poco más largo y natural, pero nosotros, al no llevar un calzado adecuado, decidimos coger el camino fácil. Es totalmente accesible incluso para llevar un carrito de bebé.

 

Zell an der Mosel

Zell es también un pueblo pequeño y muy bonito situado a los dos lados del río Mosela. En sus calles medievales los restaurantes están decorados caprichosamente creando una atmósfera muy acogedora. El símbolo de Zell es el gato negro, por un famoso vino, y está por todos lados.

Atardecer en Zell an der Mosel.

Atardecer en Zell an der Mosel.

 

Bremm

Bremm es una ciudad privilegiada en el Valle del Mosela. Su situación en un meandro en el que el río hace un giro de más de 180 grados le confiere una belleza especial. Además, desde varios miradores repartidos por la ladera que queda detrás del pueblo, las vistas abruman.

Tomando un vino desde un mirador en Bremm.

Tomando un vino desde un mirador en Bremm.

En uno de los miradores hay un pequeño bar de madera donde sirven vino de Calmont, de los viñedos que presumen de ser los más inclinados de Europa. Uno de los mejores momentos de esta ruta fue disfrutar del delicioso vino blanco desde aquellas alturas con vista de pájaro.

Cómo llegar mirador Bremm

Cómo llegar al mirador:

El recorrido en el mapa parte desde Bremm. Nosotros aparcamos en el punto A y caminamos unos 30 minutos hasta el mirador. Pero es posible llegar en coche hasta el punto B, desde donde hay que acceder a pie, aunque como ves no es mucho. Además es un camino muy agradable y sencillo.

 

Beilstein

La señora Kroth, dueña de uno de los alojamientos en los que nos hospedamos, nos recomendó visitar este pequeño pueblecito y nos contó que es uno de los mejores conservados de la zona, en el que puedes sentir cómo vivían en épocas pasadas. No nos decepcionó. Se visita en un rato porque no es muy grande, pero es posible que no puedas evitar la tentación de entrar en alguna de sus coquetas cafeterías a tomar un café con un Apfelstrudel.

Beilstein.

Beilstein.

Cochem

Es el pueblo más famoso del Valle del Mosela. Bastante más turístico que cualquier otro punto de la ruta. Su reputación de pueblo pintoresco es bien merecida. A ambas orillas del río, Cochem no te dejará indiferente con sus casas de colores, sus calles empedradas y su castillo, uno de los mejor conservados. La Plaza del Mercado es el centro de la actividad de este fotogénico pueblo, un espacio que deja con la boca abierta y el punto desde el que se puede empezar la visita al centro histórico, que también se conserva casi intacto.

Centro y castillo de Cochem.

Centro y castillo de Cochem.

Decidimos visitarlo casi al atardecer para evitar las aglomeraciones que nos habían advertido. Aunque había bastantes turistas, se podía pasear sin agobios.

 

Burg Eltz

 

Castillo Eltz.

Castillo Eltz.

Es el típico castillo de cuento, una visita imprescindible. Está situado en un pequeño monte, arropado por las colinas y casi rodeado por un río, con un puente de piedra como único acceso.

Por lo general, cuanto más temprano vayas, menos gente habrá. Dentro del castillo hay una cafetería perfecta para tomar un café con tarta o un vino de la zona con unas vistas espectaculares.

Hay dos caminos para llegar al castillo caminando. Te recomendamos que hagas la ida por el camino habilitado para vehículos (aunque solo puede acceder el minibus que acerca a los visitantes a la entrada), porque es un cuesta bastante inclinada (aunque no muy larga) y es mejor bajarla que subirla ¡Verás qué vistazas del castillo! La vuelta mejor por el camino largo y más llano.

La ida al castillo siguiendo el primer cartel.

La ida al castillo siguiendo el primer cartel.

 

Koblenz

 

Deutsches Eck.

Deutsches Eck.

Esta ciudad es el fin de la ruta, donde el río Mosela muere abrazándose con el Rin en la Deutsches Eck (la esquina alemana). También destaca por su enorme patrimonio, con castillos en plena ciudad, palacios y monumentos. A nosotros no nos gustó tanto como esperábamos, pero sin duda nos mereció la pena dar un paseo por sus amplias zonas peatonales y observar la confluencia de los dos grandes ríos.

Castillo en Koblenz.

Castillo en Koblenz.

 

Cómo llegar

Nosotros llegamos en coche porque nos encontrábamos en Alemania. Para llegar en avión lo mejor es volar al aeropuerto de Frankfurt Hahn, aunque también está la opción del aeropuerto de Colonia, un poco más lejos.

 

Cómo moverse

Si quieres visitar la zona por tu cuenta sin contratar un recorrido guiado, la mejor opción sin duda es alquilar un coche. Además de que no existe una red de transporte público bien organizada para la ruta turística, debes tener en cuenta que esta ruta consiste en visitar pueblos pequeños y lugares perdidos en la naturaleza. Por ello, lo mejor es el vehículo propio, para poder moverte con libertad y sin horarios.

Para las distancias cortas, si hace buen tiempo puede ser una muy buena idea alquilar una bicicleta.

 

Dónde dormir

El turismo es una de las fuentes de ingresos importantes del Valle del Mosela, por lo que en casi cada pueblo encontrarás unas cuantas opciones de alojamiento.

Lo más acertado es planear por encima la ruta para elegir los alojamientos teniendo en cuenta por dónde nos vamos a mover, de manera que ahorres distancias y no recorras kilómetros arriba y abajo.

En nuestro caso nos alojamos cerca de Trier la primera noche, en la Gästehaus Gaes. Llegábamos por la tarde noche al hostel, por lo que nos venía muy bien para descansar y salir por la mañana temprano hacia Trier. Por la tarde recorrimos todos los puntos que queríamos visitar hasta Briedel, donde estaba nuestro segundo alojamiento, muy cerca de Zell. Decidimos quedarnos en el mismo dos noches porque está bien situado, por no estar moviéndonos tanto y porque en ese momento (fuimos en días festivos), era bastante más económico que los demás que quedaban libres.

La Gästehaus Gaes nos gustó mucho. Una habitación amplia y bien equipada, con baño privado, los dueños un amor, el desayuno más que suficiente y buena ubicación.

La Pension Kroth an der Mosel tenía la ventaja de ser más barata. La habitación no estaba mal (aunque sin baño privado), y buen desayuno y servicio. La señora Kroth nos trató muy bien. Eso sí, no hay conexión WiFi. La decoración es un poco extraña, un lugar muy de abuela, pero dormimos bien.

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