Un día en Hamelín, la ciudad del cuento

Me dijeron que un día de estos íbamos a ir a visitar Hameln, que quedaba cerca y que era una ciudad bonita. Yo no había escuchado ese nombre jamás, pero como siempre, estaba más que dispuesta a conocer cualquier sitio nuevo. Cuando sonó evidente que no sabía nada de la ciudad, me explicaron: “Ah pues es que hay un cuento muy famoso aquí que transcurre en este lugar, con un hombre que toca la flauta como protagonista que se lleva a las rat…”. Un momento! Hameln… Flauta… Ratas… Hameln… Hamelín! El flautista de Hamelín! (Der Rattenfänger von Hameln, en alemán).

Pintura del Flautista en las calles de Hameln.

Pintura del Flautista en las calles de Hameln.

Ese cuento, uno de los más traducidos del mundo y que ahora sé que parece tener parte de verdad, me lo contaron mis padres y mis abuelos y hasta me lo regalaron cuando aprendí a leer, pero nunca me dijeron que Hamelín no era una ciudad ficticia. Yo no sabía si era un lugar bonito o no, pero ese recuerdo infantil me despertó la curiosidad y la ilusión por pisar aquellas calles que un día invadieron las ratas.

 

Hameln, una ciudad de cuento
Mercado de otoño en Osterstrasse.

Mercado de otoño en Osterstrasse.

El Flautista de Hamelín no deja de ser una historia, pero lo cierto es que una vez allí cuesta desprenderse de la ficción. Además de la estética, que a veces parece llevarme siglos atrás, la ciudad ha sabido explotar la vieja leyenda y recuerda en cada rincón por medio de guiños la famosa fábula de los Hermanos Grimm. En el casco antiguo la arquitectura medieval casi no deja lugar a otros estilos. Los edificios bajos y puntiagudos, con los típicos tejados a dos aguas, se levantan protegidos por fachadas repletas de detalles y entramados de madera, sobre suelos adoquinados. A este escenario que ha permanecido casi congelado durante siglos, le ha sido añadido un toque extra de magia con el Flautista como icono absoluto. Los personajes del cuento decoran las paredes, los suelos, los museos y las calles y, convertido en cultura, no es extraño encontrarse con pasacalles y obras teatrales.

Estatua del Flautista en Osterstrasse.

Estatua del Flautista en Osterstrasse.

 

El amor a las ratas

Los temidos roedores forman parte del cuento y, por lo tanto, de la simbología de la ciudad de Hamelín. Los peluches y las figuras de ratas ocupan la primera línea del escaparate de cualquier tienda de souvenirs, las baldosas que guían el recorrido turístico, ventanas, tienen su lugar en el museo y hasta su propio musical “Rats”. A mi las ratas siempre me han parecido unos animales adorables (me encantan cuando mueven sus bigotes), aunque si no la espero y tengo una correteando cerca, especialmente si es de gran tamaño, no me libro del susto. No puedo evitar tener un poco de ese sentimiento general de repugnancia hacia estos roedores cuando están en la ciudad. Por eso me gustó lo normales que son y el aprecio que les tienen en Hamelín. Eso sí, a las de mentira, porque no vimos ni una real y no tiene pinta de que las haya!

Baldosa de rata.

Baldosas.

 

Qué ver en Hameln

Es una ciudad pequeña y recogida, por lo que un día es suficiente para recorrer sus calles céntricas y visitar los lugares más interesantes. Aquí os dejamos una lista de los sitios que visitamos y que consideramos conforman un buen plan de un día en Hameln.

*Consejo: recordamos que en el suelo encontraréis un montón de simpáticas ratas, seguirlas os llevará por buen camino.

  • Osterstrasse: es la calle principal y el lugar donde hay más vida. Como es peatonal, es perfecta para tomar un café en alguna de las muchas terrazas a ambos lados, con una mantita sobre las piernas probablemente. Los edificios son preciosos y coloridos. En mitad de la calle se alza la estatua del “cazador de ratas”, traducción literal para el Flautista. Aquí se encuentran algunas de las fachadas más bellas y famosas de Hameln, como las de las casas renacentistas Leisthaus y Stiftsherrenhaus, en las cuales está situado el Museo de Hameln.
Osterstrasse.

Osterstrasse.

  • Pferdeplatz (plaza de los caballos): es la plaza central y se encuentra al final de la Osterstrasse. Acoge dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad. La Hochzeitshaus, que no es una casa de bodas, si no un edificio que se construyó hace más de 400 años para acoger diferentes tipos de celebraciones. Desde esta casa sale cada día una interpretación del cuento del Flautista. El otro edificio. Marktkirche St. Nicolai, es la iglesia de la plaza en la que podrás admirar la famosa vidriera del Flautista.
Marktkirche St. Nicolai.

Marktkirche St. Nicolai.

  • Münster St Bonifatius (Catedral de San Bonifacio): es la iglesia más antigua de la ciudad. Nos la encontramos por casualidad paseando (no teníamos ningún plan de visita en Hameln) y no podemos más que recomendarla.
Münster St. Bonifatius.

Münster St. Bonifatius.

  • Altstadt: una de las mejores cosas que puedes hacer en Hameln es simplemente perderte por el centro histórico y descubrir algunos de los rincones mágicos que tiene la ciudad y que no aparecen en los mapas.
Llegando al río desde el casco antiguo.

Llegando al río desde el casco antiguo.

  • Weser: este es el nombre del río que pasa por Hameln y en el que el Flautista ahogó a las ratas que molestaban a los vecinos. Hay muchas razones para darse un paseo por sus orillas, como sus zonas verdes, el atardecer, las bonitas vistas desde sus puentes y la tranquilidad de sus aguas.
Desde el puente.

Desde el puente.

  • Rattenfängerhaus: convertida en un restaurante, “la casa del cazador de ratas” es uno de lugares más visitados de la ciudad. El flautista no vivió allí, pero nos contaron que se quedó con este nombre por unas inscripciones testimonio de la historia y por estar situada en la Bungelosenstrasse (“calle sin tambores”), el último lugar por el que pasó seguido de los niños que nunca volvieron a casa. Se dice que en esta calle está prohibido tocar instrumentos por respeto a la historia.
Rattenfängerhaus.

Rattenfängerhaus.

¿Os animáis a pasar un día de cuento?

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