Masaje Thai, con un añadido de colaboración social

Ya desde antes de pisar este país, no había duda de que íbamos a probar el masaje thai. Lejos del concepto único de placer, esta técnica tiene su origen en la curación, la desintoxicación y el equilibrio del cuerpo y la mente. En la cultura tradicional forma parte de la vida saludable.

Los carteles y las masajistas sonrientes, la mayoría con uniformes y amabilidad impecables, nos llamaban a dejar los zapatos y cruzar la puerta. Devolvimos la sonrisa y pasamos de largo. Fantaseamos con la idea de hacer la ruta del masaje thai para poder comparar y convertirnos en críticos expertos, pero en el siguiente centro volvíamos a devolver el saludo más común de Tailandia y seguir adelante esperando nuestra cita.

Chiang Mai Woman Correctional Institution Vocational Training Center

Habíamos oído hablar de la prisión de mujeres de Chiang Mai. En pleno corazón de la ciudad (Amphoe Mueang Chiang Mai, Chiang Mai 50200), cumplen condena las presas que han sido juzgadas por delitos leves. No nos preocupamos por informarnos sobre lo que significa grave o leve en este país, confiamos en nuestra imaginación. El caso es que allí ofrecen una hora de masaje thai por 200 baths. El precio es mera información, ya que no es caro ni barato, está dentro de la media de la oferta local.

También puedes centrar esa hora de masaje en tus pies, siempre que no sufras cosquillas insoportables como yo. El centro de masajes forma parte de un proyecto de reinserción social desarrollado por el centro penitenciario, cuyo objetivo es formar a las mujeres para que puedan ejercer una profesión tras abandonarlo. Nos contaron que cuando restan seis meses para cumplir condena, empiezan sus prácticas como cocineras, haciendo manualidades (en el restaurante y tienda anexos al centro de masajes) o masajistas, a la vez que reciben clases de inglés. Parece que su trabajo es remunerado y reciben el sueldo al terminar su estancia allí. Además, han abierto varios centros similares en la ciudad donde trabajan muchas de las mujeres que aprendieron la técnica del masaje thai durante su estancia en la cárcel. La idea de colaborar con el proyecto nos gustó desde el momento en que la supimos y encajaba perfectamente con nuestra obligación autoimpuesta de probar el masaje tailandés.

Chiang Mai

No trabajan con cita previa, así que fuimos por la mañana temprano tal y como nos aconsejaron dos días antes, cuando sin saberlo habíamos ido a reservar, porque es muy concurrido. Al parecer es recomendable tener el estómago vacío antes de recibir el masaje, pero quién se va a resistir a los zumos de fruta natural bien fríos para la espera de más de 30 minutos que nos dieron! Podíamos irnos y volver más tarde porque nos indicaron la hora exacta a la que teníamos que entrar, pero sin casi darnos cuenta teníamos el zumo en frente.

Chiang Mai

Porque ya hemos mencionado que es una prisión y el cartel de la entrada lo dice bien claro, si no ni te das cuenta. La terraza del restaurante es la entrada. Árboles, plantas, alguna escultura, fuentes y un mobiliario bonito la hacen muy agradable. Cuando salieron a llamarnos muy puntuales nos ofrecieron unas zapatillas de tela. A estas alturas ya estamos más que acostumbrados a separarnos de nuestro calzado en la entrada de templos y hostales, pero aún nos cuesta recordar el gesto antes de entrar en lugares como tiendas y supermercados pequeños.

Una vez que cruzas la puerta y regulas las pupilas hay que hacer un esfuerzo para recordar que estás en una cárcel. Está decorado con buen gusto, luz media, música relajante y las trabajadoras visten ropa blanca y azul de algodón. Muy amablemente y con la misma sonrisa de las que trabajan en otro centro cualquiera, te ofrecen una cesta con una camisa y pantalón cómodos y te acompañan al vestuario. Después de guardar la ropa que te acabas de quitar te sientan en un sillón muy cómodo y te lavan los pies. Me cuesta imaginar que la gente disfrute mientras toquetean cada uno de sus deditos, pero (aquí al lado mismo) hay a quienes les encanta y no le tiembla todo para contener el impulso constante e involuntario de dar patadas. El masaje también empieza por los pies, pero sin deditos ni suavidad, más bien presión. Al final te ofrecen un té caliente y te invitan a tomarlo en la terraza para devolver al cuerpo la temperatura adecuada.

Hasta ahora es el único masaje thai que hemos probado y solo podemos decir que nos encantó sin poder compararlo. Para opiniones más expertas es muy fácil encontrar información en la red; el centro es muy visitado por turistas y está recomendado en muchas plataformas populares.


¿Estás preparando tu viaje a Chiang Mai? Te recomendamos que le eches un vistazo a esta entrada.

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