Lo mejor y lo peor de Kuala Lumpur

Sabíamos de sus dos majestuosas Torres Petronas, habíamos escuchado algo sobre su tráfico y nos habían advertido del calor agobiante que hacía. Poco más podíamos decir. Llevábamos casi dos meses huyendo de las grandes ciudades y ahora íbamos a visitar Kuala Lumpur, nuestro primer contacto con una metrópoli asiática.

Por las ventanas resbalaba la fuerte y repentina lluvia con la que nos recibieron los barrios del extrarradio, edificios en la selva. Es muy fácil moverse por la ciudad. En la estación de Pasar Seni, a pocos metros del primer hostel que habíamos anotado, tuvimos que esperar con unos cuantos más para cruzar la carretera porque la lluvia parecía doler. Nos instalamos en una habitación interior. Siempre había sido negativo no tener ventana a la calle, pero aprendimos que en el centro Kuala Lumpur son las más cotizadas.

Así empezó la primera de dos estancias en Kuala Lumpur, una ciudad que nos impresionó para después volverse hostil, más tarde nos volvió a gustar y al final nos ha quedado un buen sentimiento. Tiene algunos aspectos negativos, pero sigue siendo una de nuestras ciudades favoritas en el Sudeste Asiático.

 

Lo mejor y lo peor de Kuala Lumpur

 

Lo menos bueno
  • El tráfico, que no está en primer lugar por casualidad. Por las calles principales y en todo el centro las calles están constantemente congestionadas de vehículos.
  • La dificultad de ser peatón. Conseguimos caminar mucho por KL, pero tenemos que decir que no es tarea fácil. Las aceras escasean, cuando las hay a veces están ocupadas por puestos o cualquier objeto que impida el paso, cruzar una carretera puede llegar a ser una odisea, tampoco encontrar un paso de peatones es gran cosa porque no se respetan…
  • El calor y la humedad. Al clima natural de la zona se suma el calor que emana del asfalto y de la contaminación convirtiendo la ciudad en una sauna.

 

Lo mejor
  • ¡Su gente! Los malayos no pueden ser más amables y serviciales. Sin que lo pidas se acercan a ayudarte si te ven un poco perdido.
  • La mezcla cultural que caracteriza a Malasia converge y tiene su mejor representación en la capital.
Puestos de artesanía india.

Puestos de artesanía india.

  • El buen ambiente que se respira entre los diferentes grupos raciales, culturales y/o religiosos. Es una estampa común ver a un grupo de chicas adolescentes, por ejemplo, en el que unas visten con pantalones cortos y tirantes, otras cubren su cabeza y sus piernas y otras llevan burka integral.
  • La comida. No es algo específico de Kuala Lumpur y tampoco el mejor lugar en Malasia para nosotros, pero sin hacer comparaciones podemos destacar la gran cantidad de comida deliciosa a precios bajos que se puede encontrar sin buscar demasiado.
Comimos tantas veces roti!

¡Comimos tantas veces roti! Este cuesta MYR1,20.

  • La red transporte público. Mono-rail, metro y tren conectan la ciudad de forma rápida y barata. También se puede llegar a muchos sitios en bus, incluso gratuito, pero en ese caso hay que tener paciencia con el tráfico.
  • Los precios. ¡Qué capital más barata! Transporte, comida, atracciones… Y no fuimos de compras, pero si lo estás pensando vas a encontrar de todo.
Plaza Merdeka.

Plaza Merdeka.

  • Lake Gardens. Un gran parque lleno de atracciones y sobre todo de zonas verdes para salir del ruido y relajarse.
  • Las Torres Petronas. Esto no es ningún secreto. Nos deleitamos mirándolas de día y de noche, pero aunque sea un tópico, ¡cómo no íbamos a mencionarlas!
Desde Menara Tower.

Desde Menara Tower.

  • Observarla desde las alturas. Bien desde las Torres Petronas o desde otro edificio (nosotros elegimos la Menara Tower para poder ver las torres), KL sorprende aún más a vista de pájaro.
Menara Tower.

Menara Tower.

 

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