Koh Rong Samloem, paraíso inesperado en Camboya

¿Viajas a Koh Rong Samloem? Aquí tienes información útil


Pensábamos visitar Angkor Wat, Las Vegas de los templos lo llamó Jamie, parar en Phnom Penh para entender un poco mejor la triste pero interesante historia de este país y satisfacer nuestras ansias de playa en Sihanoukville, pero en nuestra imagen mental de Camboya, nunca hubo nada que se asemejara a la pequeña isla de Koh Rong Samloem.

 

Plancton luminiscente

Estas dos palabras aparecieron en algún momento mientras buscaba información sobre la costa camboyana desde Ho Chi Minh City, Vietnam, y automáticamente se me desencajó la mandíbula. Por alguna de esas extrañas conexiones de información que pasan cuando escuchas datos sin relación entre ellos y los acabas agrupando aleatoriamente, yo estaba segura de que el plancton luminiscente solo se podía observar en algunas playas remotas del sureste del continente americano. Sí, me lo había de inventado así de preciso. Por eso no me podía creer que estaba tan cerca de semejante espectáculo. A estas alturas me inventé también que Flo estaba tan equivocado como yo, aunque en esto acerté, y decidí pedirle que no buscase detalles sobre el sur de Camboya para sorprenderlo con mi descubrimiento en vivo y en directo. No pude mantener el secreto a salvo hasta el último momento, pero el brillo de estos pequeños y simples seres bioluminiscentes nos regaló momentos mágicos como sacados de otro mundo. Lo que sucede es que el plancton se ilumina cuando se siente atacado por el movimiento que percibe. Así, cuando las olas rompen, el espectáculo está servido. Entramos en el agua procurando no ser brutos y nadando se nos cubrió el cuerpo de pequeñas luces azuladas.

 

Dos semanas en Koh Rong Samloem

El plancton es la guinda del pastel, pero no nos quedamos tantos días solo para nadar por la noche en el mar. Aunque me parece todo un reto solo con palabras y unas cuantas fotos azules, voy a intentar que te hagas una idea de Koh Rong Samloem.

Es una isla tranquila, algo que ya le aporta valor teniendo en cuenta su situación en el Golfo de Tailandia. Las construcciones aceleradas muestran que intenta imitar a su vecina Koh Rong y probablemente más pronto que tarde se convierta en un lugar menos natural y más ruidoso. De momento, aunque ya tiene una buena oferta de alojamientos y unos cuantos restaurantes, el ritmo de vida es pausado. A parte de algunos resorts ubicados en otras playas, toda la actividad se concentra en M´Pai Bai, donde no hay restos de asfalto ni supermercados ni cajeros.

 

Foto desde el bar tomando una Cambodia.

Por estadística podemos decir que nos enamoran especialmente los lugares bonitos con pocos turistas y mayoría de gente local, pero este no es uno de esos. Aquí viven muy pocas personas y diría que la cantidad de unos y de otros se dan la mano. Lo que pasa es que esta isla emboba hasta el punto de tranquilizar a todo el que se baja del barco, quizás como defensa contra las noches frenéticas y las tiendas de souvenirs que podrían contagiarle la cercana Sihanoukville o Koh Rong. Eso o que los turistas en busca de sobrecarga de actividades, luces y bares abiertos hasta tarde huyen despavoridos de ella. Muchos de los visitantes se quedan por una larga temporada.

Unos dicen que tomar decisiones hace la vida más emocionante, otros que la complica. Cuando uno está acostumbrado a ellas, la verdad es que se puede aburrir, pero al menos por unos días no nos podemos imaginar cómo puede no disfrutarse de tan tremenda calma. La vida es sencilla en Koh Rong Samloem. No se puede comprar demasiado, las actividades que contratar son casi ausentes y no hay ni un vehículo de motor, lo que simplifica el día a día de una forma pasmosa. Si consigues desconectar de todo lo demás y no pensar, por ejemplo, en próximos destinos, el abanico de dudas se resume a: ¿Playa aquí mismo o llegar a otra a través de la selva? ¿Restaurante uno o dos? ¿Atardecer desde este lado o desde el otro? Y algunas preguntas similares más, pero pocas.

 

No se necesita ningún filtro porque el atardecer es espectacular.

No es fácil encontrar agua caliente en las duchas, pero algunas playas se han ganado, para nosotros, el apodo de “bañera”, porque apenas se mueve el agua, por los muchos metros de poca profundidad y por la temperatura. Eso sí, ya hace meses que la electricidad es permanente en la isla.

 

“La Bañera”

 

Snorkeling

En los alrededores de M´Pai Bai hacer snorkel es tan accesible como impersionante. Sin salir del pueblo, en el extremo norte del mismo y antes de llegar a Sunset Bungalows, las rocas albergan una cantidad de vida asombrosa sin necesidad siquiera de sumergirse. Peces, plantas, cangrejos, caracolas y enormes erizos de mar, que obligan a moverse con especial cuidado para no tocar sus imponentes pinchos.

En el extremo opuesto del pueblo, antes de llegar a “la bañera”, las rocas que delimitan las pequeñas calas están llenas de vida marina también.

 

La última casa

Los habitantes de Koh Rong Samloem vivieron aislados del turismo y de casi todo lo que hay más allá de sus costas hasta hace unos cuantos años. Hasta establecer un contacto constante con tierra firme, llegando hoy mercancía a la isla casi a diario, y abrirse al incipiente turismo del sur de Camboya, con barcos regulares que conectan la isla con Koh Rong y Sihanoukville, vivían en casas construidas sobre el agua. No sabemos exactamente por qué, pero suponemos que para dejar abierta la vista al mar y controlar la basura, el gobierno obligó a los vecinos a mudarse y construir sus viviendas sobre el suelo.

En un paseo por M´Pai Bai es casi imposible no percatarse de la última casa, la única que hoy queda levantada con pilares de madera sobre el agua. Pudimos comprobar que está habitada. Su dueño se negó a firmar el acuerdo que la destruiría y lo mandaría a abandonar su “casa flotante”.

 

La última casa cuando la marea baja.

No sabemos cuánto tienen de verdad y de leyenda los detalles de esta historia, pero sin duda la última casa aporta un toque especial al paisaje.

 

La Ruta

Ni es la única ni se llama así, solo es nuestra favorita. El camino a pie que une M´Pai Bai con Clearwater Beach empieza en el mismo pueblo y no supera la hora y media, solo ida y a paso tranquilo. Hasta llegar a la primera playa, el sendero se esconde entre árboles dejando ver el mar turquesa. Unos veinte minutos por la arena a la orilla de la paradisíaca playa, con el bosque a un lado y el horizonte adornado con Snake Island al otro, nos llevan al resort Koh Rong Samloem Villas.

 

Snake Island. Nos contaron los locales que el nombre le viene porque capturaron todas las serpientes de Koh Rong Samloem y las llevaron a esta pequeña y deshabitada isla.

En este punto es el estado de la marea quien decide si nuestros pasos siguen por la fina y húmeda arena o directamente sobre el agua. Solo a veces, porque el mar no entiende de matemáticas, a la vuelta de Clearwater todo ha cambiado y podemos disfrutar de ambas escenas en el mismo día. Antes de entrar en la misma selva, justo donde está la señal que indica que debemos salir del agua y salvar el gran tronco de árbol caído, unas cuantas rocas como caídas del cielo y esparcidas por la playa blanca y turquesa forman un paisaje que nos obliga a pararnos y observar.

 

Antes de entrar en la selva.

El camino por el interior de la selva es fácil y agradable. Sudamos y también escuchamos los chillidos de los insectos. La playa que encontramos al salir de la frondosa vegetación es simplemente indescriptible.

 

Clearwater Beach.

Clearwater Beach.

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