Gran bienvenida a Asia, desde Tailandia

Empieza nuestro viaje por el Sudeste Asiático

 

Hemos oído a David hablar tanto de Tailandia y… por fin estamos aquí! Y lo primero que queremos destacar es que los tailandeses son amables y sonrientes hasta el límite 🙂

Ya estaba decidido que los primeros días los pasaríamos tranquilos para descansar y hacernos al horario, así que nada más llegar a Bangkok nos pusimos en marcha hacia Ayutthaya (aquí puedes leer una breve guía para visitar la ciudad). Está a tan solo unos 70 kilómetros de la capital tailandesa.

Cogimos el tren más lento y barato. No está nada mal para el coste del billete pero hace bastante calor dentro. Aunque las ventanas van abiertas y hay unos ventiladores colgando del techo, el aire al mediodía era tan caliente que se estaba mejor lejos de la ventanilla. Tuvimos nuestro primer contacto con la gente local. El señor que se sentó en frente, con muy buena fe, intentó hablarnos. Con muy buena fe porque no hablaba ni tres palabras seguidas de inglés y aún así se esforzó para explicarnos lo que veíamos desde la ventana. Cada vez que nos veía sorprendidos por algo volvía a empeñarse en contarnos detalles. Al final del viaje nos invitó a su casa. Como estábamos muy cansados y ya podíamos entrar en el hostel, se lo comunicamos como pudimos y nos fuimos.

Nos subimos al tuc tuc y dos horas y media después de salir de la estación Hua Lamphong en Bangkok ya estábamos en la puerta de nuestro hostel. Tuvimos que echar una siesta (gracias al aire acondicionado por existir!) porque para nuestros cuerpos eran las siete de la mañana y habíamos dormido apenas unas cabezadas en el avión.

Por la noche fuimos a cenar algo en el mercado callejero: una pasada! Se trata de dos filas muy largas de pequeños puestos de comida de todo tipo: desde insectos fritos hasta una simple tortilla francesa. Los olores se mezclan y el ambiente es ideal. No es un mercado turístico, si no que la gente local tiene la costumbre de comer allí o de comprar comida para llevar. Eso sí, algunos turistas hay. En general nos está encantando la gastronomía tailandesa y tengo que decir que yo, que soy una negada del picante, le estoy tomando ya el gustillo. Porque la comida no es solo picante, es muy sabrosa!

Mercado callejero.

Mercado callejero.

Con la barriga llena de comida deliciosa nos fuimos a la orilla del río para descubrir el festival Loy Krathong. Cada año se celebra en toda Tailandia y su fecha exacta depende del calendario lunar. Un krathong es una especie de balsa que flota fabricada a mano con plantas, flores, velas, barritas de incienso… todo un arte! Hay mercadillos al lado del río para comprarlos, encenderlos, pedir un deseo y dejarlos en el agua. Después la gente se sienta en las orillas para ver cómo se los lleva poco a poco la corriente. Fue una noche muy agradable.

 

Al día siguiente visitamos el Parque Histórico de Ayutthaya, patrimonio de la humanidad. Son las ruinas de la antigua ciudad destrozada por el ejército birmano durante la guerra birmano-siamesa en el siglo XVIII. Ya explicaremos más porque da para mucho, pero estuvimos toda una mañana en tuc tuc de templo en templo, con impresionantes estatuas y complejos. Lo hicimos con Aeck y su mujer, una pareja simpatiquísima que se dedican a hacer rutas turísticas en su tuc tuc rosa fucsia y explican brevemente los lugares a los que te llevan.

El tráfico en este país es un caos, al menos a ojos de un occidental: conducen por la izquierda, los coches no llevan cinturones en la parte de atrás, se montan cuatro personas en una moto, rara vez usan casco, encuentras motos en contra dirección…, pero aquí parece funcionar todo muy bien.

Por la noche volvimos a cenar al mercado en la calle y probamos deliciosas cosas nuevas.

Ahora acabamos de llegar al Parque Nacional de Khao Yai para mañana hacer una ruta hacia el interior de la selva. A ver si tenemos suerte y podemos ver muchos animales en libertad!

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[…] lugares de interés. Nosotros la escogimos para pasar los primeros días en Tailandia y descansar (aquí puedes leer nuestra experiencia en Ayutthaya). Es un buen primer contacto con el país y su cultura. Está plagada de zonas verdes y templos, lo […]