En Filipinas, como en casa

No sé por qué me cuesta tanto escribir sobre Filipinas. Tal vez porque antes de visitarlo había soñado mucho con este país insular perdido en el pacífico. Ahora, quizás porque fue incluso más de lo que me esperaba, mi mente se pierde entre experiencias y emociones y ocurre que nuevos sueños acaban secuestrando la concentración.

Hoy, revisando las notas que tomé durante el viaje, he recordado la sensación de familiaridad que constantemente sentí en cada una de las pocas islas que visitamos, y no solo por la inmensa amabilidad y hospitalidad de la gente. Ya llevábamos algunos meses rondando por Asia y el choque cultural había sido protagonista en los intensos días de viaje. Nos fascinaba encontrar cada día alguna costumbre extraña, superar barreras idiomáticas, hacer algo por primera vez o probar una comida totalmente inesperada. No es que estar en Filipinas sea como escaparse a la ciudad vecina de fin de semana, pero la impronta española ha pervivido durante siglos y resultan realmente sorprendentes los atisbos de parentesco entre nuestra forma de ser y hacer y la de un país del otro lado del globo en medio de la vorágine cultural asiática.

playa port barton filipinas

 

¡Hola Filipinas!

Cada país es un nuevo reto para nuestros códigos aprendidos. Por ejemplo a la hora de saludar. Que si una reverencia, que si levantar la mano, que si contacto físico, que si ni se te ocurra tocar, que si agachar la cabeza, que si mano al corazón, que si un beso o dos, a la derecha o a la izquierda… Cuando se cambia constantemente de cultura, a veces cuesta acostumbrarse para no hacerse un lío y terminar haciendo una reverencia a un malayo o dando un abrazo a un iraní. ¡Pero los filipinos dan la mano! Aunque no llegan a los dos besos, no nos costó nada de nada acostumbrarnos a dar la mano como saludo y como despedida.

 

¿Me pone una tortilla de patatas?

Lo siento, no hay tortilla de patatas en Filipinas. Y lo siento sobre todo por mí, que me hubiese caído directamente del cielo en una gastronomía tan carnívora. Pero en el menú encontramos adobo y guisado. Y de postre polvorones y flan (algo diferente). En este país hacen de nuestro idioma algo divertido muy a menudo, como puedes ver en las fotos. Muchas veces, cuando pasaba cerca de una ventana por la que se escapaba olor a comida, no podía parar de imaginarme a una abuela española dándole vuelta al puchero con una cuchara de palo.

Puto flan

dulces filipinos

 

Con una San Miguel por favor!

Esta es la cerveza nacional filipina, la ¡San Miguel! Con diferente botella pero el mismo logo, aunque más rica. Al menos a nosotros nos supo mejor, quizás por lo contentos que estábamos.

Esto no es casual. Lo cierto es que la cerveza San Miguel se fundó en 1890 en Filipinas, concretamente en el barrio de San Miguel en Manila.

 

No todos los asiáticos son chinos pero todos los idiomas asiáticos nos suenan a chino

Qué pena que no podamos aprender el idioma de cada lugar que visitamos para conocer más a fondo a las personas que lo habitan, aunque esta dificultad nos ha traído experiencias de todo tipo y ha desarrollado mucho nuestros dotes comunicativos verbales y no verbales. Siempre tratamos de aprendernos los básicos de cada lengua local, como por ejemplo “buenos días”, “por favor” y “gracias”. La lengua oficial de Filipinas es el tagalog, otra variante del chino (siguiendo con lo de “sonar a chino”), aunque lo mezclan con algunas palabras en inglés. Pero la familiaridad no vino con eso. La risa vino precedida por un “kumustá” que no sé si se escribirá así pero que claramente viene de “cómo está”, por un “abrelatas”, un “tenedor”, un “coche” , un “pero”, una “calabaza” y un sinfín de palabras en español que se escuchan constantemente en las conversaciones entre filipinos. No es que allí la gente hable español. Hace mucho tiempo que dejó de ser idioma oficial y parece que hace generaciones que ya no se enseña en las escuelas, por lo que solo algunas personas mayores lo conservan. Estas palabras no las están diciendo en español. Por lo visto la herencia lingüística ha dejado huella y algunos términos han pasado a ser parte del tagalog.

Una noche de barbacoa, Eddie me estaba enseñando algunas palabras en su idioma. Señaló la cerveza con un dibujo de un caballo y me dijo: “In english: horse. In tagalog: caballo”. Esa noche nos echamos unas risas y nos dimos cuenta de que por lo general, como son las que usan y no tienen otras, no tienen consciencia del origen de estas palabras.

"Blablabla basura blablabla multa"

(No sabemos dónde hemos metido la foto!) Si llegáis a un paraje natural y veis un cartel con este texto, ya sabéis lo que está prohibido y cuáles son las consecuencias.

 

Hemos quedado en la Avenida Andalucía. A las cuatro. Con Margarita Pérez y Rafael Ruiz

Sustituyendo el “hemos quedado” por su traducción en tagalog, podrías escuchar esta frase tal cual en una conversación entre locales. Muchos de los nombre de calles y ciudades, también de colegios y centros, han conservado el nombre que se le dio durante el período colonial. No sabemos por qué motivo las horas las dicen en español (siempre) y muchas veces los números. Por ejemplo vimos que cuando apuestan gritan los números en español. Aunque generalmente los dicen en inglés (habrá palabras para los números en tagalog?), los filipinos saben todos los números en español. Nos llegaron a corregir mientras hacíamos cuentas en una tienda ajenos a que alguien nos pudiese estar entendiendo: “Serán 153 verdad?- nos dijimos uno al otro-. “No no, ciento cincuenta y dos”- respondió la cajera. Y, por último, los nombres. Que una filipina se presente como Aurora Reyes y su marido Alfonso Gómez, suena raro. Muchos tienen nombres y apellidos españoles como consecuencia de la colonización, e incluso palabras españolas aleatorias como apellido, por ejemplo “Esternón” o “Loco”.

Pero bueno, aunque no tiene ninguna relación con este texto cabe mencionar que los filipinos son gente (creativa?) especial a la hora de nombrar a sus hijos. Conocimos a Lovely, Eduard Boy, Crystal Heart, Van Damme y Baby Girl, que seguro que un día fue un bebé, pero hace tiempo que dejó de serlo. Y si tienen gemelos y el nombre de su padre comienza por B, por qué no llamarlos B1 y B2.

 

Iglesia Ni Cristo

Después de tanto templo y tanta mezquita, nos llamaron la atención las iglesias, que son mucho más ordinarias para nosotros. Filipinas es el único país católico del Sudeste Asiático y por lo que pudimos comprobar es muy religioso. Una vez más, le han añadido el toque inocente pero que tanto nos divierte al nombre de la iglesia filipina.

iglesia ni cristo iglesia ni cristo

 

¿Tú eres de aquí? ¿Seguro?

Nosotros ya acertamos bastante al distinguir entre los rasgos de los diferentes países de Asia oriental, aunque no dejan de parecernos similares entre ellos. Pero en los rostros de muchos filipinos lo latino predomina sobre lo asiático, lo que hace que las caras nos resulten más familiares. Y hay más, se visten con pantalones cortos y camiseta.

 

Bares, cerveza, música y fiesta. ¿Dónde dónde?

Pocas cosas son más españolas que abarrotar los bares. No es que sea una costumbre exclusiva nuestra, pero en cada lugar lo hacen a su manera. En el Sudeste Asiático, la mayoría de las veces que hay un bar musical está pensado para los turistas y si te encuentras algún local suele ser trabajando. Los asiáticos son más, por ejemplo, de karaokes (los filipinos no son una excepción). Pero a la hora de salir de noche nos sorprendió y nos encantó sentir el ambiente local. En Filipinas se sale de fiesta tal y como lo entendemos nosotros. Se baila, se toman cervezas en las terrazas y se habla con toda persona que se cruce en el camino.

(Visited 33 times, 1 visits today)
A compartir

Sé el primero en comentar!

Avísame de
1000
wpDiscuz