Día en Khao Yai, ¡por fin en la jungla!

Nos despedimos de Ayutthaya y pusimos rumbo al este para pasar un día en Khao Yai. Es el parque nacional más antiguo de Tailandia, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y no se encuentra muy lejos de Bangkok.

Aquí tienes una guía para visitar Khao Yai.

Caminar dentro de la jungla ha sido toda una experiencia sensorial: cómo huele, cómo suena, cómo brilla…

Se pueden observar gran cantidad de especies de plantas y animales salvajes en libertad, una actividad que hemos disfrutado al máximo. No podemos describir la emoción que sentimos durante los minutos que estuvimos parados observando a la familia de elefantes que pudimos ver de más cerca, a unos 50 metros en medio de la carretera. Nunca habíamos visto a estos enormes animales en libertad y nos dejó con la boca abierta el comportamiento que tienen, cómo se mueven e interactúan entre ellos. Incluso hicieron algo que estaba bastante cerca de ser un baile! Menean sus trompas de un lado a otro como un palo de golf, sus grandes orejas están constantemente en movimiento y entrelazan sus trompas para jugar. Como suelen caminar en familia, siempre vimos al gigante padre y al pequeño “Dumbo”. Si alguien está acostumbrado a verlos en libertad quizás no lo puede entender bien, aunque la verdad es que hasta los guías del parque estaban emocionados mirándolos.

Aquí os dejamos un minuto:

Los pájaros tropicales son una preciosidad, pintados de colores, grandes picos y extrañas formas. Los ciervos se ven fácilmente porque comen tranquilos en las zonas de hierbas. Los escorpiones impresionan por su tamaño. Y los monos… ay los monos! Nos sorprendimos y grabamos a los dos primeros que vimos, un macaco y un gibón, y pronto nos dimos cuenta de que están por todos lados, solos o en manadas de más de treinta. Algunos incluso se te acercan y otros se sientan en la carretera y hasta que no ven que el coche les va a pasar por encima ni se mueven. Las arañas son otra historia. Las hay como la palma de la mano posadas en sus perfectas y geométricas telas. Algunas son todo patas, otras tienen un cuerpo tan grande que deja ver (y eso que tampoco nos acercamos tanto) su traje de colorines.

Encontramos también una gran variedad de setas. Todo es exageradamente verde y salvaje. Los árboles se pierden hacia el cielo, con sus troncos de varios metros de diámetro y abrazados por las lianas que cuelgan de todas las ramas y decoran el suelo. Hicimos gran parte del camino a pie en silencio porque se nos ponían los pelos de punta con los sonidos que nos llegaban desde lejos y desde cerca.

khao yai

Después de comer fuimos a visitar un par de cascadas. Primero fuimos a Haew Suwat, la más famosa del parque gracias a la película “The Beach”, con Leonardo DiCaprio como protagonista. Está un poco escondida pero merece la pena, es un lugar precioso! De ahí cogimos el coche para ir a la segunda, Haew Narok, la más alta del parque. Hay que caminar por un sendero para verla y se necesitan unos 45 minutos entre ida y vuelta, pero es impresionante! Al final del camino han construido unas escaleras de vértigo y varios miradores.

De vuelta a nuestro alojamiento fuimos parando cuando encontramos animales y buenas vistas. Con más emoción que cansancio llegamos, nos duchamos y salimos a comer un rico pad thai con algunas personas que habíamos conocido durante el día y que dormían en el mismo alojamiento que nosotros. Antes de dormir pasamos un rato hablando y tomando algo, y escuchando al gecko.

Día redondo!

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