Dejamos el sur

Estamos en una carretera que bordea los fiordos orientales, y bordea quiere decir que se acerca mucho al borde.

Antes de llegar a esta parte, el sur nos ha dejado impresionados. Pensábamos que nunca llegaríamos a Vik. Parecía que estuviéramos  en una especie de ruta de cascadas porque, cada diez o veinte minutos en carretera, teníamos que ir parando a explorar algún salto de agua espectacular que veíamos desde el coche. Pero no, resulta que Islandia está plagada de cascadas, una detrás de otra, en el sur y también en el norte.

Skogafoss

Skogafoss

La zona donde se encuentra Vik es la parte más meridional de la isla. Pasamos unos días entre las playas de arena negra y la cima de los acantilados. El contraste del color de la arena con el verde intenso de las montañas, la furia del mar, las extrañas formaciones rocosas y el primer microondas que encontramos! A mí personalmente estas playas me dejaron fascinada y están entre mis favoritos de Islandia.

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Desde Vik a Höfn hay casi 300km. La carretera es bastante monótona hasta que se empiezan a ver algunas lenguas del glaciar Vatnajökull. Es una zona cubierta de lava en la que no hay nada excepto algunos ríos que bajan hacia el mar provenientes del deshielo. Es cierto que los primeros kilómetros mirábamos con asombro el paisaje, pero uno se acostumbra después de mucho tiempo sin ver nada nuevo. Volviendo al glaciar, merece la pena conducir lento para no perder detalle de las anchas y largas bajadas de hielo. Observando estas lenguas nos pudimos hacer una idea del tamaño de esta gran masa de hielo.

Además, en este tramo de la carretera uno se pueden tomar desvíos hacia algunos de los puntos más bonitos de todo el sur.

Glaciar

Lengua del glaciar.

En nuestro caso paramos poco pero vimos bastante. Entramos al Parque Nacional de Vatnajökull y subimos Svartifoss, una cascada muy diferente a las demás por las formaciones rocosas que la rodean. En esta zona se puede observar muy bien que la naturaleza en Islandia experimenta formas y paisajes increíbles.

Vatnajökull es el glaciar más grande de Europa y hay muchas cosas que hacer ahí, desde excursiones a pie o en moto de uno o varios días hasta deportes de nieve tradicionales. Eso sí, todo es carísimo.

Svartifoss

Svartifoss

La segunda parada la hicimos en Jökulsárlón, y esto sí que es para quedarse un par de horas mirando, paseando, mirando más y paseando más. Es una laguna glaciar inmensa de un azul mágico donde viven muchas aves y algunas focas. Se puede pasear por la orilla y tocar el agua, lo cual permite ver los icebergs a pocos metros de distancia. No sabemos si es común o simplemente tuvimos mucha suerte, pero presenciamos el momento en el que dos de ellos se rompieron causando un ruido difícil de describir. Aunque los icebergs ya se ven enormes, nos dijeron que la mayor parte de ellos está sumergida en los más de 200 metros de profundidad bajo la superficie de Jökulsárlón, lo más espectacular que hemos visto hasta ahora.

Jökulsárlón

Jökulsárlón

Se nos hizo un poco tarde y nos fuimos de ahí a dormir a Höfn, una ciudad normal hasta donde vimos nosotros. No sabemos si tiene mucho que explorar o no, solo dimos una vuelta por la mañana y no nos dijo demasiado.

Salimos de Höfn y nos metimos en la carretera de serpiente, la de los fiordos. Hace mal tiempo, el peor día desde que llegamos porque es la primera vez que llueve de verdad. Hasta ahora la lluvia era como de broma, hoy moja. Estamos yendo hacia Fáskrúðsfjörður para pasar allí la noche y en principio mañana seguiremos hacia el norte para quedarnos unos días por esta zona de fiordos en busca de renos, que dicen que por aquí viven la mayoría.

 

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[…] nuestro equipaje está bien organizado (todo tiene su historia), vamos a ver si llegamos mañana a Vik para ver las playas negras y un trekking que nos han recomendado por esa […]

[…] Aquí puedes leer nuestro paso por esta parte. […]